La acción de EL ASALTANTE tiene lugar en una mañana. Un hombre ejecuta un plan que estuvo preparando minuciosamente. Mientras la cámara lo sigue en prácticamente todos sus movimientos, el espectador se convierte en testigo privilegiado de momentos íntimos de ansiedad, solapada desesperación, o del instante que precede una decisión de vida o muerte.
Dos pequeños criminales de Buenos Aires realizan un secuestro sin experiencia y las cosas les salen mal. De allí en adelante, todo en sus vidas serán complicaciones.