Aunque se ha pasado la mitad de su vida entre rejas, John Bridger no desiste en su empeño por perpetrar nuevos atracos. En esta ocasión, John coordina un gran robo en Venecia, valiéndose de un grupo de jóvenes de enorme talento en sus respectivos camposs: el especialista en robos Charlie Crocker, el técnico de explosivos oído izquierdo, el hacker Lyle, el conductor de automóviles Rob el guapo y uno de los cerebros de la operación, Steve. Después de perforar dos pisos merced a una técnica de extraordinaria precisión, la banda logra hacerse con una caja fuerte que en su interior contiene treinta y cinco millones de dólares en lingotes de oro. Para celebrar el éxito de la operación, viajan hasta una estación de esquí de Los Alpes. Pero mientras todo el equipo cruza un puente en una camioneta, una furgoneta se para en el camino y empieza a disparar de forma indiscriminada. Steve se posiciona junto a los atacantes y se asegura que la camioneta en la que viajaba se hunde en las aguas heladas de la zona alpina.
Un año más tarde, en Los Ángeles, Crocker y sus compañeros tratan de recuperar el botín y al mismo tiempo, vengarse del traidor Steve. Para llevar a cabo este objetivo, Charlie espera contar con Stella Bridger, la hija del fallecido John, acribillado a manos de Steve. Stella pasa por ser una experta en abrir cajas de seguridad, desempeñando su labor para el cuerpo de policía del estado de California. Ahora se posiciona al otro lado de la ley, aceptando la invitación de Charlie con el fin de vengar el asesinato de su padre.